Yo creo que todos merecemos una oportunidad de rectificar, de resarcir el daño alguna vez. Si Dios nos perdonó y nos levanta para continuar, los cristianos (as) así llamados no saben o no quieren entender la bendición de un corazón arrepentido que quiere cambiar lo que estuvo estropeado.
Y cuando no sucede después del intento, e cambio es evidente. Se buscan otros rumbos, otros caminos, otros intereses. De tal suerte que, si volviese el pasado a buscar lo antes negado, se encontraría con que la oportunidad se cerró para siempre.
Cierto que podría hablarse de un posible cambio o alguna esperanza en ciernes, pero si la puerta se cerró, no queda entonces otra manera de abrirla.
Roque Puell López - Lavalle.
(Este Blog solo es informativo)
