lunes, 23 de marzo de 2026

Hombre de maíz


 


En América naciste — fijate,

¡increíble fue Dios al crear

la bella Guatemala!

Mesoamérica,

tierra de los mayas:

hoy quiero dedicarte

fino unas palabras.

Si me lo permitís

y si el tiempo me da la venia,

contaré unos mis recuerdos…

Hace ya unos años

viví entre el occidente frío

y entre los muchos encuentros.

Aquellos que van

de las camionetas coloridas

a los caballos bravos

de las milpas.

¿De plano va?

Holguras y estrecheces

son lo que me mostró

la campiña de los pinos,

las tortillas que parecían

extrañas a mi hambre

que se desataba

y que muchas veces

me hicieron feliz

para nunca olvidarlas

pues…

Me tocó ser testigo

de conocerte en mis correrías

de aventurero y aldeano.

Entre los azulinos volcanes

donde los pastores cuidaban

los rebaños,

entre las aldeas que no se dejaban

amedrantar por el frío

y tu gente alegre

que varias veces me sabía decir:

— Buenos días hermano:

¿Cómo amaneció hoy el señorón?

Bien contestaba,

pero ellos siempre desconfiados

sonreían.

Entonces, mi conciencia

me decía lo contrario:

¡Buenos son los días

que Dios te hace vivir todavía!

Y qué momentos tú,

muchos fueron los viajes

en el valle de la Ermita

pues mucho aprendí

hombre de maíz,

varón del campo y del trueno vos,

que caminas con la leña

a cuestas

y que tu familia espera…

Sí que sabés enseñar

al que no sabe

y compartís lo que tienes.

No cambies porfa,

que tú sí sabes

al fuereño contentar…

No dejes que tu nombre

se pierda en los cambios

del mundo sombrío.

Las raíces y tradiciones

no deben morir,

así el mundo lo sugiera

pues educación, trabajo,

salud y desarrollo,

son los pilares.

¡La grandeza de una Nación!

Y tú, ¿Alcanzarás la estrella?

Y así me lo dijo Don Calayo:

¡Cabal! ¡Claro que la conseguirás!

Pero que nunca se pierda

entre las madejas

ni en las letras muertas, 

las estrofas bellas

de tu himno patrio

que más de una vez canté

y que das la vida

y la fuerza

a este país que te vio nacer.

Solamente hacéme la campaña,

no te rajes hoy ni mañana.

¡Qué no mueran tus ideales,

ni el amor a la patria por nada!

¡¡Dios te bendiga siempre,

hombre de maíz!!

Roque Puell López - Lavalle

 

 

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